No se trata, por supuesto, solo
de abordar el origen y estructura del affaire, acudiendo a supuestas
explicaciones como etnocentrismo, etnoaislacionismo, sincretismo,
alteridad, post-colonialidad, irracionalismo, subjetivismo etc. Tampoco se
trata de entrar en una discusión sobre racionalismo ingenuo, racionalismo
científico, subjetivismo, ni menos sobre escuelas y conceptos antropológicos
etc. Cada una de estas posturas tiene sus puntos débiles, algunas mucho. La
discusión no es tampoco metafísica ni metodológica o filosófica, en general.
Todo lo anterior es, por supuesto, útil, enriquecedor y necesario. Sin embargo
entiendo la invitación como un intento serio de sacar el tema del escritorio,
como lo debe hacer cualquier empresa humana honesta, aunque debamos permanecer
un rato más en el escritorio, el Ipad y las redes, manipulando texto,
intenciones y conceptos.
Me ubico en el campo de los
racionalistas (no ingenuos), de metafísica científica, lógico matemático
(Desdigo de la lógica cuántica como una lamentable confusión entre lógica y
álgebra), pero he presenciado dos eventos evidentemente inexplicables, sin
recurrir a circunstancias bizarras o violaciones temporales de las conocidas y
aceptadas leyes de diversas disciplinas. Solo 2. Aún así, o tal vez por eso, no
he dejado de suscribirme a la afirmación de Saramago "Creo en la
evidencia" o a la de Sagan "Afirmaciones extraordinarias requieren
evidencia extraordinaria". A diferencia de muchos filósofos de la
ciencia occidental sostengo que el conocimiento científico no es ni creencia,
ni certeza ni justificación perfecta. En esto yerran obstinadamente la mayoría
de antropólogos que pretenden posicionar la ciencia en sus esquemas. Einstein
no creía sus teorías, solamente las contemplaba. Si los científicos creyeran
seriamente que Einstein estaba en lo cierto, no hubieran diseñado experimentos
de corroboración posteriores. Mientras hablamos, en Europa están verificando
los devastadores pero aparentemente correctos datos sobre el neutrino
superluminal.
Dudo del conocimiento de
ciertas comunidades, por la manera tan poco sistemática, tan comunicativamente
dispersa y tan poco inquisitiva en que se produce y reproduce, más que por su
no tan limitada aunque no sistemática experimentación. Como tecnólogo de
formación dudo aún más de las técnicas, por saberlas difíciles de dominar y de
ser tan sensibles a las circunstancias y límites prácticos. En procesos
estocásticos es extremadamente fácil ver éxito donde sólo hay casualidad, pero
una ligera alteración de las probabilidades sería suficiente para merecer el
Nóbel alternativo en ciencia
Sin embargo, como bien lo
afirma Wilches Chaux, ocupar un territorio sin morir, y más aún, logrando el
inesperado éxito de dejar descendencia y estructura social, requiere un
conocimiento fenomenal, en algunos casos, tan siquiera para permanecer vivo
unos cuantos días.
Nos equivocamos quienes
buscamos una organizada y estructurada explicación (a la occidental) y quienes
al no encontrarla desechamos por completo el contenido, incluso la existencia
de los fenómenos. Pero se equivocan también quienes creen que hay una
inconmensurabilidad insalvable entre culturas (e incluso teorías sobre el mismo
tema) o que occidente es cognitivamente infantil. Son más de 2500 años de
pensar y reflexionar en asuntos tan abstrusos como la trascendentalidad e
irracionalidad de PI, la consideración de conjuntos infinitos con métodos
finitistas, subconjuntos densos, bases infinitamente numerables, atomismo,
variedad de elementos, ética, narrativa, filosofía moral, sociología, el origen
de los sentimientos morales, el concepto de especie, de gen, etc etc. No
podemos fingir creernos ignorantes aunque lo seamos.
Descreo de la mística y la
misteriosidad (tan de moda en los filósofos de la mente) y considero simplista,
incluso infantil buscar en supuestas teorías del todo (lo fractal, lo caótico)
disfrazadas de novedosa belleza o profundidad matemática ( que no la tienen,
pregunten a matemáticos profesionales) que todo lo explican pero que no dicen
nada diferente a que dadas las configuraciones adecuadas, eventos que creemos
improbables y anti-intuitivos pueden suceder con poca pero estructurada
influencia.
Con todo esto quiero concluir
que la única seriedad que puedo imaginar es abordar el fenómeno con un equipo
conceptual, perceptual, metodológica, vivencial y culturalmente diverso, de
mente abierta y dispuestos al error, a la rectificación y a contemplar que la
explicación en la que quedemos incluídos pudiera ser correcta (que algunos
seamos euro etnocéntricos o irracionales o subjetivistas y simple y llanamente
equivocados); pero esto requeriría disponer del equivalente al sobrecosto del
espectáculo que dió inicio al affaire para iniciar un proyecto de verificación,
diálogo y aprendizaje. No creo que suceda por la misma razón que es más
plausible que quien disponga del poder de decisión sobre los recursos siga
pagando su servicio privado en lugar de arriesgarse a aprender mucho pero no
encontrar una respuesta conclusiva y definitiva, ni menos un método garantizado
para nada. Así es la investigación, una costosa apuesta al diálogo con otros o
con uno mismo.
Aunque el contexto es muy
diferente, recomiendo en todo caso leer un par de cositas:
-The defense of rationalism
(Karl Popper 1934)
-Higher superstition: The
intelectual left and its quarrels with sience (Gross&Levitt 1994)
-Fashionable
Nonsense: Postmodern Intellectuals' Abuse of Science 1998)
publicado inicialmente como Impostures intellectuelles Alan
Sokal et Jean
Bricmont 1997.
-The End of Science: Facing the Limits of Science
in the Twilight of the Scientific Age, JOHN HORGAN, 1996